--- Héctor Plourde ---
Tan pronto como llegamos Ernesto y yo a la fundación en Mochitlán, bajamos del auto y busco a mis hijas. Casi al momento me topo con Tere, quien se asomaba para ver si Ana llegaba o qué sucedía.
- ¡Tere! ¿Cómo están mis niñas? - preguntó con la angustia en la garganta.
- Señor Plourde, Jude está cenando, le di algo de cenar, pero la pobre Pacita estuvo llorando toda la tarde, está asustada. – dijo Tere evidentemente preocupada.
- ¿Puedo pasar a verlas?
- Sí, permítame, voy