Nos quedamos los dos mirándonos, pero yo tenía muchas ganas de llorar aunque tenía claro que no se lo iba a demostrar, Mario cogió mi barbilla con sus dedos, apretando sus labios a los míos,mordiendo seguidamente uno de mis labios.
—- Cambiate, vamos a comer con unos socios, pero ponte algo que sea sexy con un buen escote. —- me dijo.
—- Me vas a usar ¿como si fuera el sedal de tu caña de pescar? — le pregunté mirandome mi esposo muy serio.
—- Por supuesto que no, tu solo eres mia y nunca te us