Cubrí mi rostro como única reacción, deseando que la tierra me tragara y me escupiera en otro universo. No me di cuenta de nada a mi alrededor, pues me dejé envolver por el momento y por lo bien que me sentía conmigo misma, que no pensé en que Gabriel llegaría tan de repente. Se supone que debería estar trabajando, no aquí, respirando tan cerca de mi oído y tentándome a más no poder con el calor que desprende su cuerpo y ese aroma tan varonil y envolvente de su colonia.
—Sin duda alguna, la mej