Ha pasado un largo y lento mes en el que he reflexionado con calma sobre mi vida. El dolor de la muerte de mi esposo y de mi bebé siempre quedará en mi alma, como un recuerdo de todo lo que no pudimos vivir juntos y amarnos como tanto lo deseamos. No trataré de hacer más preguntas ni de buscar más culpables, su muerte era lo que tenía que pasar y no tengo más opción que afrontar los designios de Dios.
Más que una promesa para Gonzalo, me prometí a mí misma encontrar mi felicidad.
Perdí una pier