Gabriel se mantuvo en completo silencio, en un pasmo que me preocupó y me puso el doble de ansiosa. Estábamos en el medio de la calle, obstaculizando el paso de uno de los carriles. Los autos que venían detrás nuestro hacían sonar el claxon de manera desesperada e insistente mientras le gritaban al hombre junto a mí que avanzara o se hiciera a un lado.
—Será mejor que avances, Gabriel. Estamos formando sendo trancón.
—¿Me estás gastando una broma, Margot? —inquirió—. Con los deseos y las ilusio