Abrió la caja y dentro encontró un delicado gemelo. Era de un tono azul intenso, que le sentaba muy bien a Julio.
Contento, sonrió.
—Es precioso.
—Claro que sí. ¿No sabes quién eligió esto? —preguntó Sofía con un deje de orgullo en los ojos. En cuanto lo vio, supo que era perfecto para Julio, así que no dudó en comprarlo.
—Bueno, pues buenas noches —se despidió Sofía antes de darse la vuelta para abrir su puerta.
—Buenas noches —contestó Julio.
Después de que Sofía cerrara su puerta, Julio se qu