Diego no apareció en los siguientes días. Quizá no sabía cómo explicarse, o nunca tuvo intención de hacerlo.
Sofía, por su parte, no se molestó en llamarle y decidió esperar a que él se pusiera en contacto con ella.
—¿Matías va a acabar en la cárcel así como así? —Sofía seguía sin creérselo.
Después de todo, era un César. Que Ernesto le abandonara tan fácilmente la sorprendió.
Sentado frente a ella, Julio le puso comida en el plato. Ernesto no era estúpido, sabía que Juan estaba tensando la cuer