Después de despedirse de Diego, Sofía vio los mensajes de Julio. Empezó a responderle, pero al segundo siguiente el hombre ya la estaba llamando.
—¿Has cenado? —preguntó Julio, con un tono cansado. Parecía que seguía ocupado con el trabajo.
Sofía tarareó en señal de asentimiento.
—Sí. ¿Y tú? No te vas a saltar las comidas otra vez, ¿verdad?
Julio no se atrevió a contestar. Esa noche se había saltado la cena; se había olvidado de ella por el trabajo.
Sofía suspiró.
—Tienes que cuidar tu salud, Ju