Sofía había terminado con las rondas matutinas y charlaba con los pacientes que iban a ser operados el lunes siguiente para asegurarse de que estaban bien antes de abandonar el hospital.
Dos horas antes del mediodía, estaba en la entrada del hospital, con la mirada perdida. No sabía adónde ir después.
Una ráfaga de brisa fría levantó el dobladillo de su falda. Se estremeció y su mente se aclaró al instante.
Recordó que Valerio le había hablado de las dificultades por las que estaba pasando Yolan