A pesar de estar sumida en la desesperación, Juliana ocultó sus problemas a Paloma, consciente de que solo provocaría la ira de su madre, además de exacerbar la situación por el divorcio.
Después de consolar y persuadir a Paloma para que se durmiera, finalmente salió del hotel y se apresuró de vuelta a la villa de Rodrigo. Le habría gustado pasar más tiempo con Paloma en el hotel, pero Rodrigo había impuesto reglas estrictas, incluyendo la prohibición de pasar la noche fuera.
No se atrevió a des