Después de limpiar cuidadosamente el café derramado en el suelo, Juliana salió del dormitorio principal. Justo al salir por la puerta no pudo evitar echarse a llorar. Había sido la princesa de la familia López durante tantos años. ¿Cuándo había hecho algo así?
Volvió a los aposentos de la servidumbre y llamó a Paloma, con la esperanza de que su madre pudiera encontrar una solución para ella.
Sin embargo, el teléfono sonó durante mucho tiempo sin respuesta, y su corazón se enfriaba con cada tono