María bebía champán.
Debido a la reaparición de Jaime, se sentía un poco desanimada. Sin embargo, no se negó cuando alguien se le acercó para conversar. Después de todo, no podía permitirse ofender a los asistentes al banquete, así que se bebió el vino que le ofreció la otra parte.
Pronto se dio cuenta de que algo iba mal. Sólo había bebido unos sorbos y ya se sentía un poco inestable sobre sus pies.
—Señorita, ¿está usted borracha? Déjeme llevarla arriba para que descanse.
Un joven de una de la