Las amigas de Juliana miraron a Sofía insatisfechas.
—Juliana, tu hermana es demasiado. No le gusta ni un vestido de esos percheros. Ella tiene altos estándares.
—Es comprensible. Nunca ha visto las cosas buenas de la vida. Ahora que lo ha hecho, no tiene suficiente—Juliana sonrió con satisfacción.
—Así actúan los pobres cuando de repente se hacen ricos.
—Eso es exactamente. Ha pasado de la pobreza a la riqueza—abucheaban, mirando a Sofía en la entrada.
Todos pusieron cara de desdén.
Sofía