Juliana siguió bebiendo su café mientras criticaba a Sofía, hablando despectivamente de ella.
No sabía que Sofía estaba en el café y podía oír su conversación con su amiga.
Sofía no la conocía a la mujer y no entendía por qué le tenía tanta animadversión. Sin embargo, no era una persona pusilánime, y si alguien hablaba de ella de forma tan degradante, sentía que tenía que intervenir y hacer algo. No podía quedarse de brazos cruzados y permitir que la pisotearan. Se levantó, se acercó a la chic