Alejandro se preguntó si Julio César había terminado con Sofía para protegerla, y luego se reafirmó en su conjetura. Su jefe era capaz de cualquier cosa para garantizar la seguridad de su amada. Sólo le quedaba la duda de si Sofía sabía de este sacrificio.
Después de que Alejandro se marchara, Julio se sentó solo en su despacho, dejando que el cansancio se apoderara de él. Desde que Fabián amenazó con hacer daño a Sofía, la ansiedad se había apoderado de él y nunca había podido descansar de ver