Sebastián palideció de ira. Miró a Sofía como si fuera su enemiga. Sofía, sin embargo, mantuvo la calma y le devolvió la sonrisa. No creía que pudiera hacerle nada con Julio cerca. Teniendo en cuenta su pequeño cuerpo, Sofía sabía que no era rival para él, aunque tuvieran que pelearse.
—¡Basta, Sebastián!—Carlos se acercó y tiró de él. Miró a Sofía disculpándose—. No le hagas caso. Siempre ha sido así y no sabe hablar bien.
—Si no sabe, que se vaya a su casa y aprenda, no que venga aquí a ha