A la mañana siguiente, Sofía se despertó agotada. Se preparó y corrió al hospital.
A pesar de lo ocurrido ayer, no se inmutó. Para ella, el trabajo era el trabajo. Además, sus pensamientos entrarían en espiral si se quedara sola en casa. Si estaba ocupada, no tendría tiempo para pensar demasiado.
—Buenos días, doctora López—Camila le sonrió cuando entró en la consulta. Había aprendido mucho estando al lado de Sofía. Aunque sus prácticas aún no habían terminado, varios hospitales ya le habían