—¿De verdad podemos volver a ser como antes? —murmuró. Había una pizca de sarcasmo en su tono.
Antonio frunció el ceño.
—Claro que podemos. A menos que ya no me quieras como hermano.
—Claro que te quiero.
Pero en cuanto pensara en que le gustaba, Sofía sería incapaz de fingir que no había pasado nada. Incluso había querido huir.
Antonio la sujetó por los hombros.
—Sofía, sé que esto es repentino y que no puedes aceptarlo inmediatamente. Pero debes creerme cuando te digo que sólo quie