Eran las 9 de la noche en la mansión César. Julio llegó pronto a casa, lo cual era algo poco habitual. Pensaba tomarse un buen descanso en la cama, pero un mal presentimiento le atormentaba. Tenía la sensación de que algo terrible iba a ocurrir.
Sacó el teléfono para llamar a Sofía, pero se acordó de las palabras de Alejandro. Sofía estaba en un pueblo sin servicio telefónico, por lo que era imposible que su llamada entrara. Lleno de ansiedad, saltó de la cama y salió al balcón.
De repente,