Rafael se fue y el ambiente en la sala se volvió opresivo.
Sofía miró la hora y se preparó para irse. Tenía que regresar y hacer las maletas.
—No es temprano y no quiero molestar —dijo mientras se levantaba.
Sin embargo, Julio también se levantó al mismo tiempo y se acercó a ella.
—Si te vas así, ¿no estarías intencionalmente provocando que me regañen? —dijo junto a ella.
—No estoy... —Sofía intentó explicar.
—Si realmente no lo estás, entonces vamos. Solo daremos un paseo como una formalidad.