Julio levantó su brazo herido y le dijo:
—Mi abuelo tiene gente en la mansión, y se preocuparía si supiera lo que pasó. Es mayor y no quiero inquietarlo.
Al decir eso, Sofía se sintió aún más incómoda.
—En realidad, no es necesario que te mudes...
—No importa, puedo vivir en la mansión, solo que está un poco lejos para ir al trabajo. —Julio sonrió. No quería que Sofía tuviera una carga demasiado grande.
En realidad, la razón por la que no había regresado a la mansión César esta noche no se debía