Jaime respondió con desdén:
—¿Explicar? ¿Qué puedo explicar? Ella cree que fui yo quien lastimó a Juan, ¿crees que va a creerme si explico?
Sofía guardó silencio, sabiendo que Jaime tenía razón. Incluso si él explicara, María podría no creerle.
—Está bien, cuídate y recupérate. Yo me encargaré de esto— dijo Julio. En este punto, la única forma de resolver todo era encontrar a Juan.
Jaime se recostó en la cama y dijo con sarcasmo:
—Realmente espero que Juan esté muerto.
—Sugiero que no pienses