Sofía, al oír esto, no dijo nada más. Parecía que ya habían tomado su decisión.
—¿Hay algo en lo que pueda ayudar?
—Ahora que lo dices, sí hay algo—respondió Dante con una sonrisa. Sin embargo, no continuó hablando, sino que dejó que Yolanda hablara.
Sofía, confundida, escuchó entonces a Yolanda decir:
—El día de la boda y los detalles ya están organizados, pero todavía no tengo damas de honor, así que me gustaría pedirte a ti y a María que sean mis damas de honor.
—No hay problema, claro que