Era la primera vez que Sofía subía al tercer piso. La última vez que estuvo allí, solo se había quedado un rato en la puerta del estudio en el segundo piso y no había subido al tercero. Al llegar al tercer piso, descubrió que solo había dos habitaciones. Aparte de la de Julio, la otra parecía estar preparada especialmente para ella.
Al entrar, se encontró con una habitación sorprendentemente grande, ya completamente amueblada. Lo primero que vio fue una pequeña sala de estar con dos sofás de col