Sofía frunció el ceño. Miró a las dos personas que acababan de hablar e iba a responderles cuando escuchó un resoplido frío del anciano que estaba sentado delante de ellos. El anciano dijo :
—Los que vienen son invitados. Todos los que asisten al banquete de cumpleaños de la familia César, sin importar su estatus social, serán tratados por igual.Y si alguien no puede controlar su boca, ¡no me importará ser descortés!
De repente, todo quedó en silencio y nadie se atrevió a decir nada más. Viendo