Capítulo 15. ¡Suéltame, Julián!
Natalia sentía su pecho a punto de explotar, había miedo, emoción y adrenalina corriendo por sus venas. También había rabia y dolor, ese tipo de dolor que te angustia hasta reducirte a la nada; sin embargo, ella se había armado de valor y enfrentado a su abusador. Aquello había sido muy difícil, pero también liberador.
Ahora su mayor preocupación eran sus hijas y la angustia de no saber qué es lo que les había sucedido.
—¡Natalia! —la llamó Julián, tomándola del brazo, haciendo que se detuviera