Capítulo 32

Sebastián 

Acaricio el rostro de mi luna y dejo salir un suspiro al verla tan relajada, con un poco más de color aunque estoy preocupado porque lleva dos días en ese estado sin moverse, sin abrir sus hermoso ojos. Esto me tiene enojado y frustrado, enojado por no a verla cuidado como debía, se supone que es mi luna y que debo protegerla pero le falle. 

—Despierta mi luna, necesito escuchar tu voz y ver esos hermosos oj

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