CAPÍTULO 20: NADA PASÓ
Hazel
No sé en qué momento dejo de temblar ni cuándo el sueño me vence, pero lo hago envuelta en el calor de Erik. Su abrazo es firme, protector, y aunque su rostro no lo admita, sus acciones gritan verdades que no se atreve a aceptar. Él puede repetir mil veces que esto no significa nada, pero mi corazón no es tan fuerte como para no ilusionarse. Anoche fue más que un gesto de necesidad o impulso. Fue algo que me hizo sentir, por un breve instante, que no estoy sola.
Cua