Scott entró a la cocina de su mansión donde Alice estaba preparando tortitas con Martha para el desayuno, la pequeña estaba entera cubierta de chocolate, por las pepitas que Alice echaba dentro de la masa. Scott le dio los buenos días, pero ella no contestó, sabía que estaba enojada. Dejó un beso en la naricita de su hija y habló con Alice.
–Sé que estás enojada cariño, pero esto lo hago por tu bien y el de nuestro hijo. –Scott le explicó.
–Creo que soy una mujer adulta y libre. Has puesto a d