Capítulo 94: Bucle eterno.
Ivy se separó apenas unos milímetros de los labios de Tyler, manteniendo sus manos entrelazadas tras su nuca. En ese espacio mínimo, donde el aliento de ambos se mezclaba con el salitre del mar, Ivy sintió una claridad que no había logrado encontrar antes, finalmente todo de si misma añoraba ese momento.
Miró a Tyler, el hombre que la había visto en su hora más abyecta, el que conocía el sonido de sus gritos y el temblor de sus manos, y comprendió que el amor no siempre es un observatorio bajo