Mundo de ficçãoIniciar sessãoTESTIGO
En la soledad de la aciaga oscuridad, se oprimió un gatillo. La bala cantó su muerte. Entonces vino el silencio. El leve manantial rojo se escurrió despacio entre la sien y la mejilla derecha. El cuerpo finalmente se relajó y la cabeza se inclinó hacia su izquierda. Del orificio en el parietal izquierdo se asomó, tras el breve riachuelo púrpura, algo de color marfil que solamente permitió la







