LIBRO 2: EL ECO DE LA SANGRE
Capítulo 23: La Anatomía del Abismo
El impacto del torpedo sónico no fue un estruendo, sino una vibración que caló hasta la médula de sus huesos, haciendo que la resina traslúcida del Santuario Coral gimiera bajo la presión de miles de toneladas de agua marina. En un instante, la burbuja de erotismo y paz que Gabriel y Aura habían construido se hizo añicos. El aire, que aún olía a su entrega carnal y al almizcle del deseo satisfecho, se llenó del aroma acre del ozono