POV de Mathilda
El espejo del baño en este apartamento de Nueva Jersey no miente, pero tampoco me reconoce. La humedad del Hudson parece haber quedado atrapada bajo mi piel, dejándome una palidez cadavérica que ni el maquillaje más costoso de Elena Voss podría ocultar. Me toco la mejilla, trazando la línea perfecta de mi mandíbula, y siento náuseas. Cada milímetro de mi rostro fue pagado por el hombre que me violó en una habitación de hotel y luego me llamó "milagro".
—No eres suya —susurro a m