MATHILDA'S POV
El olor a salitre y metal oxidado me llenaba los pulmones, mezclándose con el terror más puro que jamás había sentido. Las manos que me amordazaban eran ásperas, marcadas por el tiempo y la furia, pero lo que realmente me impedía gritar era la visión frente a mis ojos. Bajo la luz amarillenta y parpadeante de una farola solitaria en el muelle, Fredric Smith me observaba con una sonrisa que no era humana. Era la mueca de un hombre que había regresado del infierno solo para ver el