El rostro de Nolan se oscureció, la frustración y la impotencia arremolinándose en su pecho. Era como si su propio cuerpo lo hubiera traicionado.
Y ahora, su hermano, el mismo que había perdido el liderazgo, estaba recuperando el favor de la manada. Sentía que su destino como Alfa estaba pendiendo de un hilo.
Alaia, viendo el dolor reflejado en los ojos de Nolan, dio un paso adelante.
―Esto no está bien ―dijo ella, con voz firme―. Tienes que hablar con ellos, Nolan. Tienes que hacerles entende