Perspectiva de Annabel
Justo salía de la sala de conferencias cuando me topé con el señor Davis. Sonrió al verme.
—Pensé que podría llegar a tiempo para la reunión; resulta que llegué tarde —dijo mientras me ofrecía el brazo y juntos salimos de la empresa.
—Bueno, con yo aquí no tienes nada de qué preocuparte —le dije.
—Para ser honesto, no pensé que podrías presidir la reunión —dijo—. Quiero decir, con el caso judicial y todo... pensé que preferirías estar encerrada en tu cuarto.
—No soy una m