Perspectiva de Myron
No pude disimular mi sorpresa cuando Annabel me rodeó con los brazos llena de felicidad. Era la primera vez que me abrazaba, y no desperdicié el momento.
La abracé también, con mis manos temblorosas posadas sobre su delgada cintura. Justo cuando me estaba perdiendo en su aroma y saboreando el instante, ella se apartó del abrazo sin poder creer lo que leía en los documentos.
—¡No puedo creerlo, Myron! —exclamó emocionada—. ¿Cómo... cómo pasó esto?
Hice una pausa y pensé rápi