Perspectiva de Annabel
Estaba emocionada de recibir ese mensaje del señor Davis. Significaba que debía haber considerado darme lo que había pedido.
Pensándolo bien, me pregunté por qué mi secretaria no me había informado de sus mensajes. Revisé el teléfono y llamé a Claire.
—Buenos días, señora —llegó su voz.
—Buenos días, Claire. ¿Ningún mensaje del señor Davis?
—N-no, señora. Ninguno.
—¿Cuándo empezaste a mentirme? —pregunté, decepcionada—. Recibí mensajes de él a mi número privado esta mañan