Lisandro empieza a quitarte la ropa mientras tú le haces lo mismo. Te lleva contra la mesa y hace que te apoyes en ella. Intenta poseerte con su boca, pero ha sido un día muy caluroso y te sientes incómoda con esa idea, ya que no te has duchado todavía. Solo por eso no se lo permites. Para tu tranquilidad, parece conformarse con jugar con sus dedos en tu interior mientras besa tu torso desnudo.
Lo has extrañado. Desde el primer día que te fuiste de la empresa, has deseado verlo. Ahora que no es