Camila termina con Lisandro de manera elegante, pero esto recién comienza. Cuando vuelve a su escritorio, una de sus colegas la llama.
—Camila, necesito que me presentes los datos del caso Teófilo urgente —indica, mientras Camila busca en su escritorio y se lo da.
—Camila, necesito que revises estos tres casos y me los devuelvas el lunes —ordena otra de ellas, tirando la documentación sobre su escritorio.
¿Qué les está pasando a estas mujeres?
¿Desde cuándo actúan tan groseras con ella?
¿Acaso