Capítulo 17: Mi prometido, Giovanni Andreotti.
—¡JAJA LA ENCONTRÉ! —alzó la voz uno de los hombres—. ¡Cuánta suerte tengo!
—¡Maldita sea, suéltame! —gritó Marina, intentando zafarse con todas sus fuerzas… Pero era inútil, ya estaba muy débil.
¡PUM!
El hombre la empujó contra el vehículo, de modo que Marina quedó de espaldas, vulnerable.
—¡Esto es por ser tan perra e intentar huir, m@ldita! —dijo el hombre que la sujetaba, levantándole la falda de la bata—. Quizá debería divertirme un rato contigo~ ¿te gusta rudo?
Marina luchaba, p