Capítulo 16: No soy tuya, Giovanni.
Kathia lo miraba con una mezcla de frustración y deseo, atrapada bajo ese imponente hombre que la dominaba con una facilidad perturbadora en el interior de la limusina.
Sus ojos grises y penetrantes, la observaban con deseo, como si todo en ella le perteneciera sin derecho a réplica.
La respiración de la mujer se agitaba, y el movimiento de su pecho sólo parecía incitarlo más.
—No deberías mirarme así, linda profesora, sé que también quieres esto —susurró ese italiano con una voz grave y