Capítulo 95
Los escoltas sacaron sus armas.
Las luces se apagaron durante unos segundos y el salón se llenó de gritos.
Vittorino me tomó del brazo.
—Quédate conmigo —ordenó mientras intentaba llevarme hacia una puerta lateral—. No te separes.
Antes de que pudiéramos avanzar, varios hombres con máscaras negras irrumpieron por diferentes accesos.
Los disparos comenzaron.
La gente corrió en todas direcciones.
Me agaché detrás de una mesa mientras Vittorino daba órdenes a sus hombres. El ruido era