Capítulo 87
Él no respondió. Me llevo hasta el vehículo y ordenó al conductor que regresara a la residencia.
Durante todo el camino se quedo en silencio. Sus manos estaban cerradas sobre las piernas y su respiración era alterada.
Al llegar, me llevó hasta una habitación del segundo piso. Entró detrás de mí y cerró la puerta.
—Teníamos un trato —dijo mientras se colocaba frente a la salida—. Me prometiste que nunca me engañarías con Daniel.
Sentí que la culpa me quemaba la garganta.
—Él fue qui