Capítulo 50
Narra Lucía...
Nunca imaginé que vería a Carolina tan destruida. Desde que Carlos llegó y le entregó los documentos, dejó de ser la mujer fuerte que siempre había conocido. Caminaba por la casa como si hubiera perdido el alma y apenas pronunciaba unas cuantas palabras al día.
La vi tomar el bolígrafo con las manos temblorosas. Las lágrimas caían sobre las hojas mientras firmaba el divorcio que jamás quiso aceptar. Sentí que el corazón se me rompía al verla rendirse de aquella manera