En la base, por la tarde, se oían gritos de terror que salían de la boca de Hilda mientras Luis y otras personas obligaban al señor Sadam a beber veneno por orden de Sean. Erik, por su parte, estaba sentado en una esquina de la habitación, cerrando los ojos y tapándose los oídos con las manos.
La rápida reacción del veneno hizo que el señor Sadam empezara a convulsionar y a echar espuma por la boca. Sus ojos estaban desorbitados e incluso su rostro empezó a ponerse azul. Hilda estaba realmente