"No hables," dijo León con voz baja.
Sin querer, mientras los tres recorrían el bosque, León vio a dos hombres caminando hacia el centro del bosque de la isla.
"Hermano, mejor nos vamos a casa," sugirió Deon, que sentía miedo.
"Espera, me pregunto qué están haciendo esos dos en medio de este bosque," se negó Divya.
"Hermano León," le rogó.
"Vaya cobarde. Anda detrás nuestro o, si quieres irte, vete solo."
Deon puso mala cara; a duras penas tuvo que seguir a estos dos tan curiosos. Desde una dis