"¡Campeón papá!", elogió Sean mientras le daba una palmadita en el hombro a su hijo, que acababa de llegar a casa.
Su rostro seguía igual, frío e inaccesible. León no respondió, se fue directamente a su habitación. Lily lo siguió hasta su cuarto.
"¿Qué tal si vamos de vacaciones?", ofreció Lily, con la intención de que el ánimo de León mejore.
"No, no quiero ir a ningún lado", rechazó León.
"Las vacaciones de la escuela duran dos semanas, ¿quieres quedarte en la mansión todo el tiempo?", pregun