SAMANTHA
Me recosté en el sofá mientras veía el cielo despejado, cálido, ya había amanecido por completo, los rayos de sol recaían en mis pies calentándolos.
Cerré los ojos un momento tratando de no pensar en nada. Pero se me hizo imposible, un recuerdo de mi padre recorrió mis pensamientos.
—Ven aquí, Samantha— me llamó desde su escritorio.
Lo pensé dos veces, su tono de voz no era bueno. Sin embargo, me puse de pie dejando en pausa la película que veía.
Caminé hasta su despacho.
—¿Si?— respon