Capítulo 87. Conspiradores de libertad
Gavin se quedó sin palabras, estaba sorprendido por lo perspicaz que era Marina y admite que era su plan, pero ahora no quiere pensar en eso.
Menos quiere que ella lo analice, así que se dedica a besar su cuello y clavícula, acariciar su cuerpo y frotarse contra ella para distraerla.
—Marina, dijimos desde cero, y lo dije en serio, si resulta que no podemos entendernos y lo nuestro debe terminar, saldrás de mi vida con una enorme compensación monetaria y empezarás de nuevo de cero; en el